

Fue cura del Hospital de San Pedro, en cuyo ejercicio administró los santos sacramentos, el 22 de enero de 1810, al también presbítero Manuel Carrillo y Novela, capellán mayor del Santuario y administrador de dicho Hospital. Fue asimismo colector de misas de la parroquial, y como tal extendió en 1800 un recibí de “trescientos setenta y nueve reales y siete maravedís en derechos del entierro de veinte y cuatro capellanes que con todo aparato se le hizo al cadáver de don Joaquín Martínez de Grimaldo y Loaysa”.