

Cuando la madrugada aún no era ida, José Blasco, junto con otros trece compañeros presos en el cárcel-castillo de Sanlúcar de Barrameda tras los acontecimientos del pasado Julio, fue fusilado en la carretera de Trebujena, junto a las viñas de Mahína, ante los ojos sorprendidos y aterrorizados de unos jóvenes escondidos junto a las cepas, que volvían del reñidero de la Plaza de la Victoria. Vivía en la Calle Bretones 4.