

Quiero cantar la grandeza
del amor y la terneza
del Dios que tanto nos ama:
amor fue su creación;
la naturaleza, don
que sus reflejos reclama;
el ser como privilegio,
manantial y sortilegio,
que por la vida proclama;
y en el colmo del amor
su Hijo se hace dolor,
dejándonos un programa:
paz, justicia y caridad,
mil senderos de hermandad
y una verdad que nos llama.