

Me gustas, Mar, cuando te veo embravecido,
deseoso de tierra,
indolente entre pinares,
desdeñoso de cielo y estrellas.
Me gustas, Mar, cuando te siento cercano
sobre pies de verdes rocas
en tu orilla de misterios
con tules descorridos a mi paso.
Me gustas, Mar, cuando te huelo rugiendo
tras los barrotes grites de tu jaula
en sueño de esperas
pisando los restos de tu cansina barba.
Me gustas, Mar, cuando te sé ansioso
de infinitud y eternidades
acariciadas por tus dedos de seda
e impregnadas de tu salina esencia.